Ernesto Sabato

1 May

(1911 – 2011)

Tal vez a nuestra muerte el alma emigra:
a una hormiga,
a un árbol,
a un tigre de Bengala;
mientras nuestro cuerpo se disgrega
entre gusanos
y se filtra en la tierra sin memoria,
para ascender luego por los tallos y las hojas,
y convertirse en heliotropo o yuyo,
y después en alimento del ganado,
y así en sangre anónima y zoológica,
en esqueleto,
en excremento.
Tal vez le toque un destino más horrendo
en el cuerpo de un niño
que un día hará poemas o novelas,
y que en sus oscuras angustias
(sin saberlo)
purgará sus antiguos pecados
de guerrero o criminal,
o revivirá pavores,
el temor de una gacela,
la asquerosa fealdad de comadreja,
su turbia condición de feto, cíclope o lagarto,
su fama de prostituta o pitonisa,
sus remotas soledades,
sus olvidadas cobardías y traiciones.

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Una respuesta to “Ernesto Sabato”

  1. Carlos Eduardo Culman Vizcaya 15 junio, 2011 a 5:55 PM #

    No conozco mucho de la literatura de Sabato… pero por el último comentario leido, más parece un tipo reprimido, no contento con lo que hace, pero lo hace, lo que lo convirtio en un personaje frustrado, critico de lo que es y de quienes participan en lo que a él no le parece, asi este bien o mal… Al parecer no sabia que queria, ya que ni la musica lo lleno… la literatura no fue lo que él pensaba, sin embargo, a eso se dedico.. que lastima que un individuo con tan grandes pensamientos, al parecer nunca estuvo a gusto con lo que hizo…

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