Infografía del conocimiento

14 Sep

En Another Brick in the Wall, la colosal obra conceptual de Pink Floyd, los estudiantes se sublevan contra su sistema educativo al ritmo de la inmortal arenga “No necesitamos ninguna educación. No necesitamos control de pensamiento”. Esta Proclama adquiere intensidad con la película de Alan Parker donde los alumnos marchan al unísono sobre una terrorífica banda transportadora que los introduce en una maquina de la cual emergen trasformados en clones vacios. “¡Hey! ¡Profesores! ¡Dejen esos niños en paz! Al final ustedes son sólo otro ladrillo en la pared” se puede escuchar mientras otra banda transportadora, tal vez la misma, los arroja directo al picadero de carne donde terminan como salchicha. Niños con arengas, que idea más bella. Al final del videoclip, pasando una cuenta de cobro justa, los estudiantes terminan convirtiendo en chimenea las paredes de su escuela.

Los tiempos que corren son distintos. En estos días los jóvenes parecen revelarse contra la falta de autoridad. Esos irreverentes que salen a las calles no son la revolución estudiantil de antaño. Hoy no se lucha por la personalidad que nos arrebató el sistema, como intentaron hacer los muchachos del Mayo Francés. Nuestras marchas buscan defender esa libertad personal que nos da luz verde (“pensar juntos, no. Empujar juntos, sí”) para inmiscuirnos en estilos de vida under que terminarán algún día reconocidos como moda pasajera. No obstante todos aquellos convencidos de poseer un discurso propio y epifánico en contra del gobierno, la educación y el mundo, están, en el mejor de los casos, manoseados por los sistemas alienados y sus panfletos. Salvo aquellos adolecentes sin moda que evitan ignorar a sus maestros y compañeros porque entienden que el mundo está conformado por híbridos y nunca vivirán a gusto con ningún movimiento en boga. Pero en las manos de ellos tampoco estará la verdadera revolución del conocimiento; pues su realización supondría conformar una organización que, en primera instancia, reclamaría un nombre. Y aun peor. Los empujaría a una metamorfosis, Kafkiana y cruel, al convertir sus espíritus en aquello que el instinto los llevó a despreciar.

Es increíble cómo, estemos donde estemos, somos insignificantes. No importa si somos rubios apestados en perfume, burgueses cansados de la hipocresía o trabajadores agitando una pancarta. Nuestra insignificancia es tan absoluta respecto al conocimiento universal que hoy por hoy no existe línea disyuntiva entre profesor y alumno. Todo está mediado por internet. Y la red tiene el poder de proscribir la educación formal (?).

Lo expuesto anteriormente toma forma con esta interesante infografía que parce abordar de manera sencilla todo un curso intensivo de epistemología con escasos gráficos y leyendas. Realizada por Federico Piston y traducida por Zapata131.

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